Una de las peores cosas que nos pueden pasar es perder la memoria. De niña me entusiasmaban aquellas fotos en blanco y negro que nos trasladaban a otra época: descubrí que mis padres habían sido niños, que mis abuelos no siempre habían tenido tantas arrugas y que revivían momentos cualquiera que dejaron de serlo por aquellas imágenes. Memoria revivida gracias a una fotografía. Hoy yo intento llenar mi vida de trocitos de memoria: momentos, lugares y cosas que intento disfrutar con otra mirada.
sábado, 2 de abril de 2005
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Pues me viene ese olorcito a flores...¡qué rico! además hoy aquí tenemos solillo...un besote guapa!
ResponderEliminar