Una de las peores cosas que nos pueden pasar es perder la memoria. De niña me entusiasmaban aquellas fotos en blanco y negro que nos trasladaban a otra época: descubrí que mis padres habían sido niños, que mis abuelos no siempre habían tenido tantas arrugas y que revivían momentos cualquiera que dejaron de serlo por aquellas imágenes. Memoria revivida gracias a una fotografía. Hoy yo intento llenar mi vida de trocitos de memoria: momentos, lugares y cosas que intento disfrutar con otra mirada.
jueves, 11 de agosto de 2011
Avena
En el campo la tranquilidad y la belleza van cogidas de la mano y yo, que soy más bien de asfalto, descubro cosas nuevas cada día (aunque hay momentos en los que el calor es realmente inaguantable).

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muy poética, me gusta....
ResponderEliminarhace días que busco algo parecido para el 365, pero creo que no miro lo suficiente.
saludos
Gracias Pedro. Y permíteme que no me crea que tú no miras lo suficiente...quizás no encuentras lo que buscas, que es diferente...;)
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