Esta es la cara que me puso mi peque cuando, después de estar una hora en la piscina, la hice salir porque se estaba convirtiendo en una uva pasa...A la vez me recordó los momentos en que, cuando éramos pequeños, salíamos de la piscina (bueno, de la balsa que veíamos como una superpiscina) convertidos de repente en abuelitos arrugados del tiempo que llevábamos en remojo. Yo he de confesar que nunca me gustó la sensación que me causaban los dedos arrugadísimos, aunque nos partíamos de risa...:)
No hay comentarios:
Publicar un comentario