Hoy no es ningún día especial si no fuera porque es otro día más. Y eso ya lo hace especial. Esta entrada hoy va por ti, porque no podía haber encontrado mejor compañero de vida, que me quiere aún cuando menos lo merezco. ¿Qué más se puede pedir?
Una de las peores cosas que nos pueden pasar es perder la memoria. De niña me entusiasmaban aquellas fotos en blanco y negro que nos trasladaban a otra época: descubrí que mis padres habían sido niños, que mis abuelos no siempre habían tenido tantas arrugas y que revivían momentos cualquiera que dejaron de serlo por aquellas imágenes. Memoria revivida gracias a una fotografía. Hoy yo intento llenar mi vida de trocitos de memoria: momentos, lugares y cosas que intento disfrutar con otra mirada.




CONTINUARÁ...
